Marañón Orgánico: Una Alternativa productiva para las familias en el Occidente de Nicaragua

“Al principio no pensamos en la comercialización, la idea era reforestar el terreno. Hoy comercializamos semilla de marañón, antes dependíamos del maíz y ajonjolí, nuestros cultivos tradicionales. Hoy tenemos otra fuente de ingreso, la semilla de marañón.”
Marlon Carrasco García, productor de la comunidad de La Carreta, municipio de Somotillo, sembró más de cien árboles de marañón hace cuatro años, con su primera cosecha obtuvo dos quintales y medio, cuando los árboles alcancen pleno desarrollo, espera ir obteniendo más.
En los departamentos de León y Chinandega, el Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES) junto con Oxfam GB, implementa el proyecto de Marañón Orgánico, financiado con fondos de la Unión Europea.
El proyecto busca mejorar las condiciones de cientos de familias de productores y productoras a través de la producción, transformación y comercialización de la semilla de marañón orgánico, que al ser procesado se convierte en la conocida Nuez de la India. Aunque Brasil y la India son los mayores productores, pero la nuez nicaragüense se destaca porque es 100% orgánica.
En imágenes: Proyecto de Marañón
Antecedentes del proyecto se remontan al año 1998, cuando CIPRES promovió la siembra de este árbol como una respuesta a la necesidad de reforestar y diversificar los cultivos de la zona después del huracán Mitch. Se eligió este árbol porque además de reforestar, también ayudara a generar una fuente alternativa de ingresos sin impedir la producción de los cultivos tradicionales, como el maíz, sorgo, ajonjolí y fríjol.
Lorena Ordeñana, coordinadora del proyecto de CIPRES, recuerda que “la primera dificultad fue convencer a los productores de establecer el cultivo como parte de la diversificación de sus parcelas porque este, inicia su fase productiva en el cuarto año y hasta el séptimo no se consigue su máxima producción”. Hoy, en el proyecto participan más de 550 personas.
Procesar y vender
Las mismas semillas que cosechan los productores de marañón, pasan después al procesamiento y comercialización que realizan 50 mujeres asociadas en dos cooperativas agroindustriales ubicadas en el occidente de Nicaragua. En cada planta trabajan más de 25 mujeres, ellas acopian la semilla, la clasifican según tamaño y calidad, las cuecen, pelan y tuestan, y las empacan en distintas presentaciones para su comercialización.
Antes, el procesamiento de la nuez de marañón era sumamente complicado. Este se hacia a través de prácticas artesanales. “Nos quemábamos y lastimábamos bastante para extraer la nuez”, recuerda Maria Salome Padilla, presidenta y trabajadora de la planta agroindustrial de la Cooperativa de Mujeres de Somotillo (COOPEMUS.
El proyecto de Oxfam GB y CIPRES ha permitido reconvertir las dos plantas. Las nuevas instalaciones y equipos adquiridos han logrado que el proceso industrial se vuelva mucho más rápido, higiénico y seguro para las mujeres y que su capacidad de procesamiento sea mucho mayor.
Hoy, la mayoría de las nueces se vende en el mercado nacional. El reto, en el futuro próximo, será apoyar a los productores y productoras para que aumenten su producción, la lleven hasta las instalaciones de las dos plantas, se mejoren los canales de distribución y se diversifique el mercado hacia los más atractivos y rentables, en especial los mercados internacionales como Europa y los Estados Unidos.
