50 hachas, 100 machetes y un camión, el primer proyecto de Oxfam en Nicaragua

“Cuando el terremoto de 1972 asoló Nicaragua, Oxfam organizó a los vendedores de helado de Masaya para que guardaran y nos ayudaran a distribuir las vacunas enviadas por Oxfam Canadá contra la viruela que habíamos conseguido para combatir una epidemia.” recuerda Reggie Norton, que en esa época era el responsable de Oxfam para Centroamérica.

Sin embargo la historia de Oxfam en el país se remonta a unos años antes. En concreto a 1963. El proyecto puede parecer meramente anecdótico. Se trató de la autorización para comprar 50 hachas, 100 machetes y un camión, para ayudar a las comunidades miskitas reasentadas tras el nuevo acuerdo fronterizo con Honduras. Con esa ayuda, pudieron limpiar y producir en sus nuevas tierras y permitir la comercialización del sorgo hasta la fábrica más cercana. En total, una inversión de 1,120 libras.

La época de la guerra civil en Nicaragua fue una época de duras consecuencias para el país. Miles de personas sufrieron el enfrenamiento armado y se vieron obligadas a buscar refugio en otros países. En los archivos de Oxfam GB se encuentran proyectos aprobados para dar asistencia a los refugiados en Honduras, Costa Rica, Guatemala y México.

Norton recuerda el triunfo de la Revolución. Él fue de los primeros representantes de las ONG internacionales que llegaron al país cuando se produjo el triunfo. El 17 de junio estaba en el país y dos días después estaba en la emblemática plaza donde hasta hoy se sigue festejando el día de la revolución. Su primera medida, después de hablar con el nuevo Gobierno sandinista fue aprobar un fondo de unos 50.000 dólares para comprar comida a niños menores de 5 años.

En esa misma época, se colaboró estrechamente con el nuevo Gobierno. Después de incrementar su presupuesto para el país, la ONG británica canalizó fondos para apoyar la Campaña Nacional de Alfabetización, las Jornadas Populares de Salud (junto con el Ministerio de Salud) y para la reactivación de la economía local en la zona de las Minas, junto con el Ministerio de Agricultura.

Junto a estas instituciones oficiales, el listado de las organizaciones nicaragüenses con las que ha trabajado es amplio. La Fundación Augusto César Sandino, Comité Evangélico Pro Ayuda al Desarrollo, el Instituto Nicaragüense de la Reforma Agraria, el Instituto Nicaragüense de la Costa Atlántica, la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y Bienestar, entre otras.

 “En 1985 elaboramos un proyecto para la reactivación económica del Triangulo Minero. Ese mismo modelo es el que se ha utilizado para el programa Hambre Cero del gobierno actual”, recuerda Guadalupe Salinas Valle, responsable del programa en esa época.

La Costa Atlántica ha sido la base del trabajo de Oxfam en Nicaragua. Han participado de cerca en el reconocimiento de la autonomía de la costa, han participado en los planes de desarrollo de la RAAN y de la RAAS, han apoyado proyectos destinados a respaldar los asentamientos de los pueblos miskitos y mayagnas. Y fueron unos fuertes aliados del derecho a la información. “Financiamos el periódico Sunrise, dirigido por María José Álvarez, que se distribuía en Bluefields”, comentar Salinas Valle.

En 1985, Oxfam presentó el libro “La amenaza del buen ejemplo”. Donde se muestran los terribles efectos que la guerra de la Contra estaba provocando sobre la población más pobre. “Fue la primera vez que nos acusaron de intervenir en asuntos partidarios”, señala Salinas Valle.

La década de los noventa estuvo marcada por el huracán Mitch. El impacto en toda la región fue devastador y la respuesta internacional fue de total compromiso con Nicaragua. “El desastre nos llevó a lanzar una campaña de donación de fondos y la respuesta del público británico fue enorme. Le tuvimos que dar la vuelta a nuestros programas y nos dedicamos a apoyar la respuesta humanitaria y los esfuerzos de reconstrucción”, señala Simon Ticehurst, quien en ese momento estaba al frente del equipo de Oxfam en Nicaragua.

La respuesta se vinculó con un fuerte trabajo de reactivación económica con las comunidades afectadas. Y tuvo un impacto en Oxfam. “Lo que aprendimos entonces ha sido parte importante para decidir cómo respondemos en la actualidad a las emergencias que se producen en la región”, señala Ticehurst.

Todo el trabajo de reactivación económica continuó en la década del 2000 y ha sido uno de los ejes centrales del trabajo de Oxfam en el país hasta nuestros días.