El programa de Oxfam en Bolivia
Bolivia es un país rico en diversidad cultural y recursos naturales en un extenso territorio de un millón de kilómetros cuadrados, con una población de 10 millones de habitantes y 36 pueblos indígenas que constituyen el 66% de la población.
Sin embargo, Bolivia tiene uno de los peores niveles de pobreza y desigualdad en América Latina, reflejada principalmente en las mujeres y pueblos indígenas. El 60% de la población vive en condiciones de pobreza y 38% en pobreza extrema.
En el área rural, 8 de cada 10 personas son pobres y sigue predominando la pobreza extrema, mientras que en las zonas urbanas la pobreza va en aumento. En 2007, las áreas urbanas registraron 3,2 millones de personas en situación de pobreza (50% de su población), mientras que en zonas rurales 2,6 millones (76% de su población). La cara de pobreza en Bolivia es la de una mujer indígena.
Aunque han habido progresos significativos en el reconocimiento de los derechos de los indígenas y mujeres, la discriminación étnica y de género siguen presentes, obstaculizando el desarrollo de una sociedad intercultural y equitativa.
Además, la intensidad y frecuencia de los desastres naturales relacionados al cambio climático han dejado una secuela de daños y pérdidas que frenan el crecimiento y el desarrollo.
Oxfam trabaja en Bolivia para incidir en el desarrollo de una economía nacional más diversificada, productiva y equitativa; una democracia más incluyente y una sociedad intercultural. Para la sostenibilidad de estos logros, se busca reducir la vulnerabilidad, desarrollando la capacidad de respuesta humanitaria, la gestión de riesgo y adaptación al cambio climático.
Justicia Económica
En Bolivia se requieren acciones que contribuyan a la formulación de políticas públicas productivas y redistributivas, tanto nacionales como regionales, que favorezcan a las mujeres e indígenas con el fin de disminuir los niveles de desigualdad y pobreza en la sociedad boliviana.
Para lograrlo, Oxfam apoya: la generación de conocimiento, discusión, e incidencia en torno a la construcción de un modelo de desarrollo económico alternativo guiado por el paradigma indígena del “Vivir Bien”; el fortalecimiento de las organizaciones sociales para que participen de manera informada en la vigilancia de la inversión pública y de manera propositiva en la formulación de políticas económicas; la demanda de una política de integración regional que abarca más allá de las relaciones mercantiles y genera alianzas y políticas de cooperación y complementariedad entre los países latinoamericanos. También se busca apoyar la demanda de justicia climática para la transferencia de recursos y tecnología desde los países industrializados para el desarrollo en Bolivia.
Equidad Urbana
Es fundamental trabajar para que las mujeres e indígenas urbanos vivan en condiciones de mayor igualdad, apoyando el proceso de construcción de una democracia más incluyente y una sociedad intercultural más justa y equitativa.
Oxfam trabaja en el fortalecimiento de movimientos y organizaciones sociales y del liderazgo, particularmente de indígenas, mujeres y jóvenes en áreas urbanas, para asegurar su participación en espacios de poder y en la toma de decisiones relacionadas con las políticas públicas. Además se estimulan cambios en prácticas e ideas respecto la defensa y promoción de la equidad de género y se abren espacios de encuentro y deliberación intercultural que mejoran el enfoque, diseño e implementación de las nuevas políticas de desarrollo en el país.
La mayor y más efectiva participación de la población facilitará la generación de un nuevo marco legal que incorpore leyes y normas públicas más equitativas, que darán más poder a las mujeres e indígenas como ciudadanos activos y mayor acceso a otros derechos básicos y servicios, que mejoren sus condiciones de vida.
Reducción del Riesgo y Adaptación
Para contrarrestar los efectos del cambio climático, Oxfam trabaja en la implementación de políticas públicas en los diferentes niveles de gobierno sobre Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático. Promueve el desarrollo de capacidades para que los actores locales clave tengan un entendimiento sobre temas de prevención, mitigación, preparación, respuesta, recuperación y rehabilitación ante desastres.
También apoya los procesos de adaptación al cambio climático buscando y recuperando tecnologías ancestrales y apropiadas, orientadas a la seguridad alimentaria, reducción de vulnerabilidades y el desarrollo de energías renovables limpias, y accesibles a los más pobres.
Así las comunidades, y en particular mujeres e indígenas reducen su vulnerabilidad, se organizan y adaptan a los impactos del cambio climático y eventos socio naturales extremos a través de la adopción de instrumentos y prácticas más adecuadas que reducen sus condiciones de pobreza y desigualdad.
Noviembre 09
